Como criar a dos y no morir en el intento

La receta para criar  a dos niños y no morir  en el intento es sencilla, amor, paciencia y un portabebé. Cuando supe que iba a ser mamá de nuevo se me revolvió el mundo, literalmente mi cabeza daba vuelvas encima del retrete pero no importaba tenía que seguir criando a una niña de casi dos años, mi panza crecía y crecía y portearla al frente ya no era una opción, uno por mi panza y dos por que su cabezota cubría mi cara.

Poco a poco me empecé a reconciliar con mi vieja amiga la bandolera que poco usaba y empecé a portear a Nila en la cadera y en la espalda ya que llevarla en brazos no era una opción por que su peso se multiplicaba por 3 y además soy incapaz de usar un chochecito son voluminosos, pesados y vivía en una pendiente por donde podía bajar a toda velocidad peligrosamente y tampoco me agradaba la idea de empujarlo para subir.

La llegada de un nuevo hijo no da tregua ya no es como cuando nació tu primer hijo que tenías el chance de “descansar” cuando el bebé dormía, no no eso ya no. Nila la mayor pegada pidiendo amor y atención al 1000% y solo tienes dos brazos, el cuerpo medio desecho después del parto, cansancio acumulado y tu paciencia se esta midiendo día a día y mientras tanto te estás adaptando ritmo de la nueva rutina.

Empecé a portear a Ita a los 5 días de nacido cuando se le cayo completamente su cordón umbilical, era tan pequeño que sentía  que su cuerpo  seme salía entre  los dedos fue complejo acostumbrarme a su tamaño y peso y más cuando venía de portear a su hermana de casi tres años.

Confieso que siendo asesora de porteo me sentía primeriza porteando a Ita, apenas lo estaba conociendo y sentía que odiaba el fular lloraba ríos cuando lo intentábamos y entre risa y frustración pensaba que era el colmo de una Asesora de Porteo.

En cada intento hacíamos que el momento fuera más fluido y con menos lagrimas y a sus dos semanas de vida empecé a llevarlo a la espalda con fular rígido. Esté momento para mi marco mi crianza, sentía que ya podía criar a dos y no morir en el intento, Nila me necesitaba ansiaba a mamá y yo la extrañaba montones también o también para aprovechar mientras toma su siesta y querer tomar un espacio para poder  leer mail o hasta respirar profundo por un minuto se volvia fundamental para poder seguir cada día.

Poco a poco nuestros días se iban haciendo más fáciles, Nila aceptaba a su nuevo hermano, y yo lograba mediar la atención para ambos gracias al porteo el gran héroe de esta madre a punto de la locura del posparto. Ahora que Ita ya es un  bebé de 7 meses que se sienta por si solo y esta entrado a su etapa exploradora, de movimiento libre siento que estamos en otro punto de la crianza donde la relación de hermanos se hace más extrecha al poder compartir y aprender juntos.

Respira, llora, respira, inténtalo mamá, no mueras en el intento, confia!

Karen Lorena Vega Cubides

Madre de Índigo, Nila e Ita, Fotógrafa, A. Enfermera y Asesora de Porteo Internacional  FTZB BabyTragen Alemania.

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